Dicen los que se dedican a esas cosas que de las “ciencias” metafísicas –tarot, astrología, quiromancia...- la numerología es la menos conocida o entendida. En alguna ocasión les he contado que los chamanes de la Bolsa celebran ceremonias de iniciados desde hace algunos años. Sacrifican aves migratorias, como los antiguos sacerdotes romanos, para analizar las vísceras. Buscan señales que proyecten el futuro. Han vuelto a sus liturgias, de nuevo, en este agosto lleno de problemas. Dicen que el mes de agosto ha sido poco amable con las Bolsas. Vuelven las supersticiones, el miedo y algunos auguran escenas de pánico. El crash. Algunos participantes en el mercado reconocen, sin ambages, que los errores cometidos en los últimos seis años por los chamanes de la Bolsa han sido antológicos y que eso siempre deja una gran huella, como una pisada de elefante, que sólo el tiempo podrá borrarla. Los gurus, en fin, se relamen las heridas y asumen que hoy, como ayer, la Bolsa es un mercado plagado de trampas y de dificultades. La Bolsa está tan desorientada en la actualidad, que todo vale para perder dinero o, también, para tener suerte en el empeño alcista: Cientos de 'traders' de Wall Street invierten siguiendo la astrología
Hoy, como hace unos meses, la numerología, los años terminados en 7, vuelve a estar de moda en Wall Street. Si la mayor Bolsa del mundo sucumbe a esta referencia, inmaginen a dónde vamos a ir a parar el resto de los mercados del mundo. Moriremos en las alcantarillas.
Marc Fortuño, @Marc__Fb escribía a finales del año pasado que si alguien es supersticioso, éste debería ser un año a temer. De hecho, el mayor descenso en un día en la historia Wall Street ocurrió en el año 1987, la crisis asiática fue en el año 1997 y la peor crisis mundial desde la Gran Depresión hundió las bolsas en más de un 50% a partir del año 2007.
Y no es para menos, en términos globales existe una preocupación en las principales economías. Actualmente la renta variable estadounidense se encuentra en clara burbuja con una valoración de P/E de Shiller de 27 veces, mismos niveles que 2007 y ligeramente inferiores a 1929. Con estos niveles de valoración las rentabilidades anualizadas para los próximos 20 años serían inferiores al 5%. Asimismo a finales de los 2016, se espera que la deuda en poder de los estadounidenses supere el importe alcanzado antes del colapso financiero de 2008.