La Ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, ha anunciado planes para implantar "barandillas" que regulen el endeudamiento adicional para inversión en su próximo presupuesto. En una entrevista publicada el viernes, Reeves hizo hincapié en la necesidad de realizar inversiones prudentes y sensatas a largo plazo y en la importancia de contar con medidas que impidan un endeudamiento excesivo.
El presupuesto, que Reeves presentará el 30 de octubre, marca un acontecimiento importante para el Gobierno laborista dirigido por el Primer Ministro Keir Starmer. La nueva administración se ha comprometido a impulsar la inversión en infraestructuras y la transición a una economía neta cero para acelerar el crecimiento económico del Reino Unido.
Con la deuda pública del país rondando el 100% de su producción económica anual, los inversores siguen de cerca cuánto más se endeudará el Gobierno, junto con algunas subidas de impuestos previstas. La reciente subida de los rendimientos de los gilts británicos, por encima de los de otros bonos del Estado, refleja la inquietud de los inversores ante posibles ventas adicionales de deuda. Esta incertidumbre financiera también ha afectado a la confianza de los consumidores, lo que plantea retos para el Gobierno laborista en sus primeras etapas.
Reeves y Starmer se muestran cautelosos para que no se repitan las turbulencias del mercado experimentadas en 2022 bajo el mandato de la anterior Primera Ministra, Liz Truss, cuyos planes de importantes recortes fiscales sin financiación provocaron su dimisión. Para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, Reeves ha declarado que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria y la Oficina Nacional de Auditoría revisarán sus planes de inversión pública, que también pretenden estimular la inversión privada.
El Gobierno tiene previsto considerar los beneficios a largo plazo de una mayor inversión pública más allá del horizonte de previsión estándar de cinco años de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria. Reeves, que anteriormente trabajó como economista para el Banco de Inglaterra, tiene la intención de actualizar la norma de deuda fiscal del gobierno para reflejar los efectos positivos de la inversión en lugar de centrarse únicamente en los costes. Sin embargo, no especificó el alcance del gasto adicional que permitiría esta revisión.
Reeves también subrayó la necesidad de subir los impuestos para evitar recortes en las ya de por sí tensas finanzas públicas, implícitos en las políticas del anterior Gobierno conservador. Aseguró que el próximo presupuesto no supondrá una vuelta a las medidas de austeridad y afirmó que el objetivo es ofrecer una evaluación transparente de las presiones fiscales y la fiscalidad. Según Reeves, el presupuesto pretende corregir las tergiversaciones de la pasada administración y devolver la honradez a las finanzas públicas.
Reuters ha contribuido a este artículo.
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