Si alguna vez hay un momento en que la multitud de adeptos de los activos considerados refugio no parezca saber qué hacer, debería ser éste. Y si hay una ocasión para que el oro suba, a pesar de que las probabilidades estén en su contra, éste podría ser el momento también.
Tanto los futuros del oro como los lingotes han subido en un canal estrecho durante la jornada de negociación de este martes en Asia tras descender en la jornada anterior ante los mensajes mixtos sobre la implementación de vacunas del COVID-19 frente a los anuncios de restricciones y la falta de compromiso político para un paquete de ayuda fiscal de Estados Unidos antes de la reunión mensual de la Reserva Federal.
Desde que se desplomaran dejando atrás el nivel de 1.900 dólares por onza el 5 de noviembre, los futuros de oro se han movido en el rango limitado de 1.830-1.850 dólares.
Tras los impactantes mínimos de casi cinco meses registrados en 1.767,20 dólares hace tres semanas, el repunte hasta algo menos de 1.880 dólares el 8 de diciembre ha devuelto algo de fuerza al gráfico de los futuros de oro. Sin embargo, la incapacidad de aprovechar la fuerza a principios de la semana pasada también ha traído nuevos riesgos para el metal precioso.
Aquéllos posicionados en largo en el oro tratan de volver a alcanzar niveles más altos esta semana, pero se han enfrentado a un muro de resistencia técnica en 1.845 dólares.
El historial de los fundamentales del oro ha sido todo lo malo que podría ser. Los republicanos del Senado y los demócratas de la Cámara de Representantes han estado discutiendo sobre diferentes versiones de planes de estímulo de alrededor de 900.000 millones de dólares cada uno, un proceso tedioso que ha hecho caer casi un 15% los precios del oro desde el verano. Mientras, la llegada de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer (NYSE:PFE), un logro histórico, combinado con las nuevas restricciones, ha dado lugar a unos tiempos increíblemente confusos para los inversores en la mayoría de los mercados.
Oportunidad de repunte
Aun así, el oro podría intentar otro repunte antes de la reunión de la Reserva Federal de esta semana, ya que el Comité Abierto del Mercado Federal del banco central, o FOMC, aprovecha una última oportunidad para modificar la política monetaria antes de que termine el año.
Los recortes de los tipos de interés no forman parte de ese buffet de política monetaria, ya que los tipos de referencia de la Fed ya están anclados cerca de cero.
Pero en el menú del banco central se ampliarán los 120.000 millones de dólares de las compras mensuales de bonos mediante la flexibilización cuantitativa, ajustando el vencimiento de esas compras o las directrices "basadas en resultados" que necesitará antes de ajustar la política monetaria frente los actuales niveles históricamente holgados.
La Fed podría incitar algunos movimientos
El juego de la Fed, por lo tanto, será implementar matices de política monetaria a trompicones, en lugar de medidas enérgicas. Se están debatiendo en el Congreso los intentos de dividir el paquete de ayuda, de manera que podría haber una posibilidad de progreso real esta vez y un acuerdo antes de que finalice la jornada del viernes.
El grupo bipartidista que ha conducido las conversaciones de estímulo estas últimas dos semanas ha dado a conocer un paquete de 748.000 millones de dólares que incluye nuevos beneficios por desempleo, ayudas para pequeñas empresas y otros programas que recibieron un amplio apoyo bipartidista.
El proyecto de ley de estímulo finalmente podría suceder
El segundo proyecto de ley incluye las dos disposiciones más conflictivas entre los legisladores —cobertura de responsabilidad para las empresas y aproximadamente 160.000 millones de dólares en ayudas para los gobiernos estatales y locales— ante las expectativas de que ambas podrían ser excluidas del acuerdo final para asegurar la aprobación de las disposiciones más populares. Este segundo proyecto de ley podría terminar eliminándose del acuerdo definitivo si los legisladores no se movilizan ante una amplia oposición entre los demócratas para aprobar la cobertura de responsabilidad.
Entonces, ¿adónde podría ir el oro en caso de un minirrepunte?
Bueno, por debajo de 1.900 dólares, el metal precioso tiene otra oportunidad de alcanzar el pico registrado el 8 de diciembre en 1.879,80 dólares. Empujar más significa que se enfrentará directamente al nivel de 1.898 dólares registrado el 16 de diciembre.
El repunte podría llevar el oro a poco menos de 1.900 dólares o más
Si el oro sigue subiendo, entonces el impulso podría llevarlo a poco menos de 1.900 dólares o incluso un poco más allá, según muestran los técnicos de Investing.com.
El propio indicador técnico diario de Investing.com asigna al oro una calificación de "Neutral", con un nivel de resistencia en tres niveles de Fibonacci: primero en 1.842,35 dólares, luego en 1.848,39 dólares y después en 1.858,17 dólares.
Si la tendencia se rompe, entonces el oro probablemente encontrará soporte en tres niveles de Fibonacci: primero en 1.822,79 dólares y luego en 1.816,97 dólares, antes de que la compra a gran escala lo sitúe en 1.806,97 dólares.
El punto de pivote entre estos rangos se encuentra en 1.832,57 dólares.
Al igual que ocurre con todas las previsiones, les instamos a que sigan las opciones de compra, pero que las contrasten con tranquilidad —y moderación— con los fundamentales siempre que sea posible.
Descargo de responsabilidad: Barani Krishnan utiliza una serie de puntos de vista aparte del suyo para aportar diversidad a su análisis de cualquier mercado. No tiene participaciones ni mantiene una posición en las materias primas o valores sobre los que escribe.