Por Sara Busquets
La semana pasada, una de las citas de mayor relevancia para el mercado fue la comparecencia de Janet Yellen ante el Club de Empresarios de Chicago. Una ocasión que la presidenta de la Reserva Federal (Fed) aprovechó para anticipar una más que probable subida de tipos en su próxima reunión de marzo, justificada por la ausencia de datos macroeconómicos negativos durante los últimos tres meses y por la creación de 180.000 puestos de trabajo en un mes.
No fue la única. Stanley Fischer, el vicepresidente del organismo, secundó la idea, e incluso una “dovish” declarada como Lael Brainard, gobernadora de la Fed, apuntaba recientemente a la necesidad de una mayor contracción monetaria, lo que nos sugiere que todos a una estarían concienciando al mercado sobre la necesidad de una subida.
En opinión de Richard Koo, economista jefe de Nomura Research Institute, el banco central estaría intentando minimizar un impacto negativo en la renta variable derivado de una rapidez extrema por normalizar la política monetaria en Estados Unidos. No nos olvidemos, al fin y al cabo, que solo han pasado tres meses desde que subieran tipos el pasado mes de diciembre.
¿Cómo se lo podría tomar el mercado?
Si el mercado es capaz de digerir otra subida tras solo tres meses después de la última, prosigue Koo, entonces nos encontraríamos ante una situación de mayor flexibilidad para que la Fed pudiera incrementar los tipos hasta cuatro veces este año si fuera necesario. A finales de 2016, la reacción fue positiva porque los mercados se encontraban inmersos bajo el efecto “Trump”, por lo que es posible que muchos votantes de la Fed quisieran aprovechar todavía ese efecto.
Las apuestas a una subida de tipos en marzo se han incrementado, desde luego, en las últimas semanas. Según el Barómetro de Tipos de la Fed de Investing.com, los futuros sobre fondos de la Fed anticipan con un 84,6% de posibilidades la posibilidad de ver un incremento de un cuarto de punto del precio del dinero hasta una horquilla de entre el 0,75% y el 1%, frente a un porcentaje que se situaba en el 64,2% la semana anterior.
Una idea que también secundan las bolsas, según apunta Moody’s. El buen comportamiento de la renta variable estadounidense (recordemos que el Dow Jones inició marzo alcanzando el nivel histórico de 21.000 puntos) facilitaría una subida de tipos. “En las 33 ocasiones en las que la Fed ha incrementado tipos desde finales de 1990, la media móvil de 3 meses de las acciones más populares de Wall Street mostraba un incremento interanual del 10,2%, un porcentaje inferior al 17,6% de avance anual que hemos visto en las últimas 13 semanas. Nunca, con la excepción de la subida espectacular que protagonizaron en julio de 2004, los precios habían subido tanto antes de la llegada de una subida de tipos. Asimismo, el comportamiento reciente del índice VIX nos sugiere que los inversores no están demasiado preocupados por la posibilidad de una corrección en los mercados”.
Las condiciones del mercado de crédito empresarial apoyarían también una subida, aunque no en la misma medida en la que lo hace el mercado de renta variable.
Los datos inmediatos
Este próximo viernes conoceremos el dato de empleo para el mes de febrero, un dato que la Fed sigue con atención para justificar sus movimientos monetarios. Los expertos de Morgan Stanley esperan la creación de 200.000 puestos de trabajo, así como una caída en la tasa de paro del 4,8% al 4,7%. También esperan una subida del 0,2% en el salario medio por hora trabajada, lo que supondría un incremento interanual que llevaría al dato del 2,5% al 2,7%.
Morgan Stanley espera tres subidas de tipos para este año: una de ellas en marzo, otra en junio y la tercera en diciembre. Una decisión que han tomado tras las últimas noticias, incrementando su previsión de dos subidas previstas inicialmente para todo 2016.