Entonces, ¿los mercados se han puesto como locos para nada?
Las noticias de que Donald Trump podría recibir el alta en un tiempo récord para lo que se considera lo normal en un paciente de COVID-19 hospitalizado —tal vez este mismo lunes según algunos informes— han impulsado todos los activos de riesgo, que esperan revertir ahora todas las pérdidas del viernes, lo que hace que los inversores se pregunten si valió la pena el estrés que soportaron antes del fin de semana para un presidente que suele verse beneficiado por la percepción del público.
"A pesar de la publicación de los informes de los PMI de US Markit y del sector servicios del ISM la atención seguirá centrándose en las actualizaciones sobre el estado de salud de Trump y el consiguiente impacto en los mercados globales", afirma FX Street en un blog, tras los mensajes de video publicados por el presidente en Twitter durante el fin de semana, en los que decía que estaba razonablemente bien y donde se veía cómo el presidente había salido del Centro Médico Nacional Walter Reed el domingo para saludar a sus simpatizantes de su limusina.
El principal estratega de divisas de Citigroup (NYSE:C) en Japón, Osamu Takashima, ha dicho que la infección por coronavirus del presidente ha podido reducir la posibilidad de un resultado reñido en las elecciones del 3 de noviembre, y también el riesgo de una crisis constitucional en el caso de una victoria del oponente de Trump, Joe Biden.
La confianza en el riesgo podría aumentar en los próximos días, según Takashima, y añade: "Las últimas encuestas de opinión pública indican que las cifras de apoyo popular de Biden todavía están por encima de las de Trump, con un margen lo suficientemente amplio como para una victoria probable, y eso no es necesariamente algo malo".
El jefe de Forex de Citi para Japón ha dicho que Biden se considera "un pragmático y que sus políticas podrían no ser necesariamente negativas para los mercados".
Politico, por su parte, ha informado de que el vicepresidente Mike Pence viajará a Utah el lunes para desplegar el acto principal de la campaña de Trump en el futuro previsible —el sustituto de más alto perfil para la reelección del presidente en un momento en que ninguno de los dos puede permitirse otro revés tras el diagnóstico de COVID-19 de Trump.
En el frente de las materias primas, al cerrarse la ventana asiática de oro en Asia tras las primeras horas de la tarde en Singapur, tanto los lingotes como los futuros del metal precioso se situaron por debajo el nivel clave de 1.900 dólares por onza registrados el viernes.
El oro, como refugio seguro, se ha convertido en una especie de broma desde que el metal se apartara de los máximos histórico registrados este verano en más de 2.000 dólares. Cuando se supo que Trump había dado positivo en coronavirus, el oro no repuntó pero el dólar sí.
El dólar, por si a alguien se le olvidaba, es una moneda que se encuentra en el corazón del déficit fiscal de Estados Unidos debido al gasto relacionado con las ayudas por la pandemia, una recesión sin precedentes, miles de cierres de negocios, niveles de desempleo históricos y otros males económicos.
El índice dólar, que sigue la evolución de esta moneda con respecto a una cesta de otras seis divisas principales, apenas ha descendido este lunes en Asia, ofreciendo una mejor actuación que el oro. Hubo un tiempo en que los misiles disparados sobre Oriente Próximo o las pruebas de Corea del Norte podrían fácilmente hacer subir el oro 20 dólares por onza. Ahora no.
La única razón por la que el dólar entró en territorio negativo fue la posibilidad de que un nuevo proyecto de ley de estímulo del COVID-19 pudiera acordarse en el Congreso esta semana. Este estímulo es muy importante, no sólo para ayudar a millones de estadounidenses desempleados, sino también para conseguir que los mercados, incluido el del oro, se vuelvan a recuperar.
La expansión cuantitativa de la Reserva Federal, que comenzó tras la crisis financiera de 2008/09, ha cambiado mucho la actitud de los inversores en oro. Con expansión cuantitativa, se puede conseguir dinero fácil —o estancado. Sin ella, los inversores de todo tipo no parecen interesados, incluidos aquéllos con participaciones en oro.
Por lo tanto, incluso la noticia del contagio de COVID-19 de Trump pasó como un evento más para el oro, que se supone que es un activo de cobertura contra los riesgos políticos y financieros.
La necesidad de un estímulo fue enfatizada el sábado por un tuit de @realDonaldTrump que decía: "NUESTRO GRAN EE.UU. QUIERE Y NECESITA ESTÍMULOS. TRABAJEMOS JUNTOS Y HAGÁMOSLO. ¡Gracias!"
El presidente de la Fed, Jerome Powell, dará un discurso ante la Asociación Nacional de Economistas Empresariales el martes, donde se espera que reitere la necesidad de más estímulo fiscal para frenar la desaceleración de la recuperación económica.
Además de Powell, varios otros portavoces de la Fed comparecerán durante la semana, entre ellos el presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, el presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, y el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren.
La Fed también va a publicar las actas de la reunión del FOMC de septiembre del miércoles, que se espera reiteren el mensaje de que hay pocas previsiones de una subida de los tipos de interés en los próximos dos años.
En los mercados del petróleo, los precios del crudo repuntan por primera vez desde el miércoles, subiendo más de un 2% en consonancia con la mejora de la confianza en el riesgo.
El West Texas Intermediate, indicador clave para los precios del crudo de Estados Unidos, se situaba en 37,83 dólares por barril a las 8:30 horas (CET), apuntándose un alza de 78 centavos o un 2,1%. El WTI cayó un 8% la semana pasada, ampliando el descenso del 2,1% de la semana anterior.
El petróleo Brent de Londres, de referencia mundial, subió 71 centavos, o un 1,8%, hasta 39,98 dólares.
En términos semanales, el Brent se deja un 6,3%, ampliando la caída del 2,9% de la semana anterior.