Todo parece indicar que en esta semana la cámara de diputados aprobará la reforma al Poder Judicial.
Desde el resultado electoral del pasado 2 de junio y posteriormente con la ratificación de la mayoría calificada para Morena y sus partidos aliados, las preocupaciones por los impactos negativos de la aprobación de reformas constitucionales controversiales se ha traducido en fuertes episodios de aversión local al riesgo, presionando los precios de los activos financieros denominados en pesos mexicanos.
La aprobación vulnera el régimen democrático y acrecentaría la inseguridad de los derechos de propiedad, lo cual limitaría el crecimiento económico potencial y el bienestar.
Eventualmente perfilará una situación que eleva el riesgo de invertir en México.
La aplicación pronta y expedita de la justicia brinda certidumbre al cumplimiento de los contratos, fortalece los contrapesos que deben existir para limitar posibles arbitrariedades del poder político y envía señales claras sobre el marco regulatorio que rige las actividades productivas del país.
La aprobación va a crear un nivel de incertidumbre con respecto a la calidad del Estado de derecho, con capacidad para ahuyentar la inversión productiva local y foránea.
Además, si la reforma que se termine aprobando reduce en los hechos la independencia del Poder Judicial y dificultan la defensa de los derechos de los particulares, serían violatorias de la estructura medular del T-MEC que se basa en la igualdad ante la ley y el estado de Derecho.
En este sentido, existe una fuerte discusión entre analistas y operadores respecto al grado en el cual los mercados financieros en México han descontado en su totalidad la aprobación de la reforma al Poder Judicial. Por momentos, la moneda mexicana se ha depreciado hacia $20.0 spot. En las últimas semanas ha sido el tema que domina el comportamiento del peso mexicano, superando el mayor elemento externo, los futuros pasos de la Fed respecto a las tasas de interés.
La importancia de saber si se ha descontado todo o no es para tratar de anticipar la trayectoria de la moneda en el corto plazo. En CIBanco consideramos que existe margen para una mayor presión. Pensamos que no está del todo descontada la aprobación de la reforma. La razón es que todavía no se ha observado un deterioro robusto en las métricas de riesgo país.
Además, existe la posibilidad de que ciertos inversionistas y operadores tengan la creencia de que una vez que tome posesión como presidenta Claudia Sheinbaum intentará suavizar la reforma judicial. Que algo se pueda matizar en la reglamentación secundaria.
Con ello, esta semana se pueden presentar por lo menos tres grandes escenarios con relación al tipo de cambio por este tema de la reforma.
El primero. Es posible que el peso mexicano en los siguientes días pueda por lo menos depreciarse hacia $20.50 spot, sin descartar niveles más altos del tipo de cambio. Igualmente, hay que tomar en cuenta que existen otros elementos externos en el radar que pueden incidir en su comportamiento. Se intensifican las campañas políticas en EUA, con la celebración del primer debate el 10 de septiembre entre Trump y Harris. Además, la Fed y Banxico muy probablemente recorten tasas de interés en sus respectivos encuentros de política monetaria.
El segundo. Existe un escenario que no se puede descartar: “comprar en el rumor, vender en la noticia”. Bajo esta posibilidad, el peso mexicano se apreciaría una vez que se concrete la aprobación de la reforma al poder judicial. La apreciación podría ser cercana a 40 centavos.
El tercero y último. Puede ser que los niveles actuales de la moneda mexicana reflejen ya por completo la inminente aprobación de la reforma. Bajo esta situación, una vez que se materialice la votación a favor, la reacción del peso sería limitada, manteniéndose alrededor de los valores observados en los últimos días.