En general los países exportadores de petróleo pasan por una de las épocas más difíciles en la historia reciente, aunque ninguno sobresale tanto como Venezuela, donde las condiciones diarias de vida se deterioran cada vez más y medios locales pasaron de reportar largas filas para adquirir víveres a las nuevas alertas sobre la falta de medicamentos.
Lo anterior plantea la pregunta sobre qué vendrá primero: una revuelta social o un “default” de su deuda. Por el momento parece que la situación más probable es la primera.
Actualmente el barril de petróleo venezolano se cotiza en los US$25, muy por debajo de las referencias internacionales, debido a que es un petróleo más difícil de refinar. Dicha situación ha dejado un hueco en las finanzas del gobierno que han sido cubiertas, en parte, emitiendo bolívares (moneda local), lo que junto con la escasez de productos llevó la inflación al 141%, de acuerdo con datos oficiales, aunque medios independientes la sitúan más alta.
Frente a ese escenario, Venezuela es uno de los principales propulsores de que la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) reduzca la producción, lo que ha caído en oídos sordos del principal productor, Arabia Saudita. El país ha estado utilizando sus reservas internacionales; datos de DolarToday, una página de Internet no oficial, las coloca en los US$15 mil millones, donde un porcentaje importante de ellas están denominadas en oro.
Recientemente, Barclays (L:BARC), un banco europeo, emitió un reporte donde señala que Venezuela quizá tenga que reestructurar la deuda que adquirió con China antes de que la haga con el mercado. Según la entidad, el compromiso con los chinos se paga con petróleo; sin embargo, la caída en la producción ha hecho que los envíos sean inferiores a los pagos que se cree fueron pactados.
No obstante, y a pesar de la precaria situación que viven los venezolanos, parece que el país logrará hacer los pagos de un bono que vence el 26 de este mes, por unos US$1.500 millones. Esos bonos se negocian al 95%, es decir, muy cercanos al 100% que deberían de pagar, lo que se traduce como una confianza del mercado en que se honrará la deuda.
Para hacer tales pagos se cree que Venezuela está buscando obtener liquidez del oro que mantiene en sus reservas y, además, planea ajustar sus tipos de cambio oficiales, así como los precios que cobra por la gasolina. Más allá de este vencimiento el panorama se nubla, los bonos tienen un precio muy por debajo de par e incluso señalan la posibilidad de un “default” o impago.