- Poco a poco se están dando a conocer los planes del presidente electo Donald Trump para el inicio de su administración
- Adicionalmente, el gabinete poco a poco va cobrando forma
- Seguimos pensando que el gobierno de Trump será más moderado de lo que sugería en la campaña, aunque reconocemos que el presidente tiene un alto espacio de maniobra
- En nuestra opinión, la prioridad del presidente electo es lograr la aprobación de su plan fiscal
- No obstante, no descartamos medidas proteccionistas y en materia de migración
Poco a poco vamos conociendo los planes del presidente electo Donald Trump para el inicio de su administración. Después del shock inicial que supuso la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, los inversionistas han podido empezar a evaluar y dimensionar las implicaciones de dicho resultado. Esto ha sido posible a medida en que el presidente electo ha desvelado cuáles son sus prioridades para el inicio de su administración, entre las que se encuentran: (1) La cancelación del TPP, para ser sustituido por una serie de acuerdos bilaterales más justos; (2) cancelar restricciones ambientales; (3) reducir regulaciones –por cada nueva regulación se deberán cancelar dos regulaciones anteriores-; (4) evitar ataques cibernéticos; (5) examinar programas de visados; y (6) decretar límites al cabildeo político. En nuestra opinión, el presidente electo se concentrará en la revisión al marco fiscal, el cual incluye tanto un plan agresivo de gasto en infraestructura, así como cambios al sistema impositivo a través del Middle Class Tax Relief and Simplification Act, que tiene como objetivo que la economía crezca 4% anual con una creación de empleos de al menos 25 millones a través de una reducción masiva de impuestos en combinación con una reforma al comercio, las regulaciones y el levantamiento de las restricciones sobre la producción energética.
Adicionalmente, el gabinete poco a poco va cobrando forma. El presidente electo ha empezado a nombrar al equipo que estará a la cabeza durante su administración. En este contexto, la designación del vicepresidente electo, Mike Pence, al frente del equipo de transición, así como la de Reince Priebus, líder del Partido Republicano, como su jefe de asesores (chief of staff) apuntan a un acercamiento de Trump con el partido mayoritario en el Congreso, lo que facilitará la aprobación de sus planes fiscales. Adicionalmente, nombró a Stephen Banon –ex banquero de inversión en Goldman Sachs (NYSE:GS) y director de Breitbart News, periódico con un sesgo de nacionalista y de ultra derecha- como su jefe de estrategia (chief White House strategist).
Adicionalmente, ha dado a conocer su elección para (1) Fiscal general: el Senador Jeff Sessions –conservador con postura anti-inmigrante-; (2) Consejero de Seguridad Nacional: el General Michael Flynn; (3) Director de la CIA: Michael Pompeo; (4) Embajador ante las Naciones Unidas: Nikki Haley; (5) Secretario de Comercio: Wilbur Ross; y (6) Secretario del Tesoro: Steven Mnuchin, entre otros.
Andamiaje institucional probablemente limitará a Trump. Si bien el partido republicano tiene mayoría en el Congreso, seguimos pensando que el gobierno de Trump será más moderado de lo que sugería en la campaña. El andamiaje institucional en Estados Unidos está diseñado para evitar que un solo individuo o grupo gane demasiado control. La autoridad está dividida en tres niveles de gobierno nacional, estatal y local, puestos que están sujetos a elección popular en cada nivel. A nivel nacional, el gobierno está dividido en tres ramas autónomas: legislativa, ejecutiva y judicial. Cada uno tiene sus propias responsabilidades, pero también puede limitar parcialmente la autoridad de los demás a través de un complejo sistema de controles y equilibrios.
En nuestra opinión, la prioridad del presidente electo es lograr la aprobación de su plan fiscal. Esta promete ser una batalla ardua en el Congreso, entre otros ya que el partido republicano ha argumentado a favor de una reducción en el déficit fiscal mientras que las propuestas de años anteriores ni siquiera incluían grandes recortes a los impuestos. Cabe mencionar que además de los recortes significativos y la simplificación en los impuestos que contempla el plan de Trump, el plan de estímulo fiscal incluye un programa de gasto en infraestructura de alrededor de 550mmd, así como 150mmd en gasto neto de defensa. Esta negociación podría interferir en otros planes de Trump, particularmente en los que tienen que ver con el comercio y algunas de sus nominaciones.