por Mercedes del Signo del Rio
Infosel, diciembre. 16.- El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dijo que la legislación interna que planea aprobar Estados Unidos como parte del tratado comercial que firmaron ambas naciones, junto a Canadá, no pone en riesgo la entrada en vigor del acuerdo pese a las tensiones surgidas de última hora.
Las autoridades mexicanas, en voz de Jesús Seade, el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y líder negociador del país en la parte final, expresó su inconformidad por los cambios propuestos en la legislación estadounidense para incluir hasta cinco agregados laborales que revisen el cumplimiento de la reforma laboral propuesta por México como compromiso para entrar al llamado T-MEC.
Para los mexicanos, esa prerrogativa no fue parte de las negociaciones y contradice de alguna forma el espíritu de la negociación en cuanto que podría implicar el despliegue de inspectores disfrazados de agregados, algo que México no ve bien.
El canciller Marcelo Ebrard explicó que el texto que firmaron los tres países en Ciudad de México, el pasado 10 de diciembre, no incorpora la posibilidad de que Estados Unidos pueda enviar agentes que ejerzan de inspectores en lugares de trabajo aquí.
"El protocolo que aquí conocemos como tratado que se firmó la semana pasada aquí en Palacio Nacional, ese está intacto, ese fue enviado 100% en los mismos términos que aquí se firmó, no tiene letras chiquitas, paréntesis, adendums, nada", dijo Ebrard, en conferencia de prensa ofrecida desde Palacio Nacional de México.
La incorporación de hasta cinco agregados laborales fue una aportación de los legisladores del partido Demócrata, quienes pidieron hacer enmiendas al texto firmado en 2018 para garantizar que México cumplirá los compromisos acordados en el T-MEC.
El malestar de México, sin embargo, se debe a que la llegada de agregados laborales fue incluida como parte de las legislaciones secundarias y no fue concertada con las autoridades nacionales, quienes tienen la palabra final sobre la llegada de diplomáticos al país.
"Son decisiones políticas propias que les corresponden a ellos, todas las normas que tienen que ver con la implementación de ese tratado. . . las normas internas que no son producto de negociación entre ninguno de los tres países", dijo el secretario Ebrard, a medios de comunicación. "Esto no es objeto de consulta con México, como tampoco lo será las leyes de implementación mexicanas".
De hecho, tras enterarse de la posible llegada de agregados laborales, el subsecretario Seade Kuri viajó de emergencia a la ciudad de Washington, D.C., para encontrarse con Robert Lighthizer, el representante comercial de Estados Unidos, en una reunión que concluyó después de un par de horas. Se espera que Seade ofrezca una conferencia de prensa desde la embajada de México en Estados Unidos, a la 1:00 pm, tiempo local.
Pese a las tensiones surgidas de última hora, las autoridades mexicanas dijeron que no está en juego la aprobación del T-MEC.
"El proceso de ratificación no está en duda, lo que estoy hablando ahorita tiene que ver con la implementación, y cada país tiene su margen para organizarse como quiera", dijo el canciller mexicano. "El límite de México es que no aceptaremos ninguna persona, funcionario de otro país que pretenda hacer labores que excedan las que están establecidas en la ley".
El gobierno del presidente Donald J. Trump envió el viernes a su Congreso el texto que deberá convertirse en ley para que entre en vigor el T-MEC y sustituya al anterior Tratado de Libre Comercio de América del Norte o TLCAN.