Durante las últimas semanas diversas noticias han sacudido al universo de los mercados emergentes. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, el desplome de la Lira turca y el fortalecimiento del dólar a nivel mundial fueron los principales causantes de una pronunciada fuga de capitales que afecto a los mercados de todo el mundo. Pero esto no es un suceso nuevo, la fuga de mercados emergentes se vino gestando a lo largo de todo 2018 pronunciándose en estas semanas.
El iShares MSCI Emerging Markets ETF ($EEM) es un fondo abierto negociable que sirve como indicador de la salud de los mercados emergentes. Este ETF busca replicar el rendimiento de una cartera bastante diversa de activos de larga y mediana capitalización en el citado mercado. Sirve como referencia para comprender el sentido de los flujos de capital.
El EEM cierra en los mínimos del año con una valuación similar a la de Julio del año pasado. Evidentemente para los ojos del mundo, los mercados emergentes se encuentran bajo una abismal presión causada no solo por las tensiones geopolíticas sino también por el fortalecimiento de la economía norteamericana producto de las políticas conservacionistas del gobierno de Trump.
El recorte de impuestos corporativos para empresas estadounidenses como la aplicación de tarifas a importaciones provocó consecuencias que no solo se replican en el sector privado norteamericano sino que también se ve en el dólar y en las tasas de interés. Los constantes datos favorecedores para la macro estadounidense no hacen más que provocar un efecto “aspiradora” de inversores en aquellos mercados más riesgosos como los emergentes.
Inverso a lo que ocurre con EEM, el DXY que es un índice que contrasta el valor del dólar con una canasta de otras 6 monedas, se encuentra en una clara tendencia alcista que comenzó hacia fines de Mayo de este año y parece haber despegado. Si bien un dólar más fuerte no beneficia a un Estados Unidos que busca ser más competitivo para la economía global, poco se puede hacer para impedir la estampida de capitales desde mercados emergentes.
Como si esto fuese poco, el fortalecimiento del dólar perjudica a los precios de los commodities que tienen una directa correlación con mercados emergentes. La soja, el maíz, el trigo, el petróleo, entre otros, se ven seriamente afectadas por la apreciación de la divisa norteamericana. De hecho, el DJP que es un índice que sigue las valuaciones de lo commodities en general, se encuentra en mínimos del año en línea con el EEM, siendo las economías emergentes principalmente basadas en la producción y exportación de dichos productos.
Adicionalmente, ni siquiera el oro se posiciona como un refugio de valor. Hoy cotizando a U$S 1.179 la onza marca una clara tendencia bajista que simboliza el sesgo de confianza que genera el dólar. Estas valuaciones se encontraron a principio de 2017 y de 2016 por breves periodos de tiempo siendo hoy difícil encontrar un activo que logre salvaguardar el valor de manera constante.
¿Y Argentina?
Argentina no se encuentra exenta de esta turbulencia mundial. De hecho, factores internos de la macro provocan que los diferentes sucesos externos logren maximizarse y generar efectos poco deseados para el nuevo mercado emergente. Estas últimas dos semanas fueron un desafío intenso para las valuaciones de renta variable y renta fija local. Si bien el mercado argentino está bajo un claro proceso bajista en todo sentido producto del desarme generalizado en emergentes, factores como la volatilidad cambiaria y eventos políticos generan una amplificación devastadora en el mercado local. Los constantes rumores infundamentados de default son gatillos de contundentes “sell-off” que no generan beneficio alguno para un mercado que necesita drivers alcistas y que no tiene posibilidad técnica de llegar a una instancia cesación de pagos.
En el caso del índice Merval, el lunes hizo nuevo mínimo en dólares estando ya en U$S 889.31, un 43,60% menos de principio de año (en dólares).
Paralelamente, los bonos en general tuvieron una significativa depreciación que catapultó sus rendimientos hasta de 12% para tramos medios como fue el AY24 el día lunes. La devaluación y depreciación de los bonos provocó que el riesgo país trepe a máximos de los últimos 3 años, llegando a posicionarse en 748 puntos, acumulando una suba de 99,15% en lo que va del año, es decir, habiéndolo duplicado.
Desde una perspectiva de inversión, algunas valuaciones y rendimientos de instrumentos comienzan a ser sumamente atractivas ya sea en dólares o en pesos. El problema es que en la medida que se siga fortaleciendo el dólar y el desarme de mercados emergentes esté a la orden del día, Argentina no retornará al camino alcista de no existir un driver superador. Predecir donde va a rebotar el mercado sería tratar de agarrar un cuchillo en caída. La cautela y observación deben primar ante este océano de oportunidades que se avecina.