Por Laura Sánchez
Investing.com - Cada vez son más los países europeos que están endureciendo sus medidas hacia las personas no vacunadas y adoptando medidas que las aíslan cada vez más del resto de la sociedad, a medida que siguen creciendo las infecciones por Covid-19 en el Viejo Continente.
Italia fue el primer país en implantar la obligatoriedad de presentar el certificado Covid para ir a trabajar.
En Austria, los ‘no vacunados’ (más de un tercio de la población del país) tienen prohibido salir de sus domicilios desde el pasado lunes, excepto por algunas razones específicas.
En Rumanía, los no vacunados, que suman el 65% de la población, no pueden estar en la calle entre las 20:00 y las 5:00 horas. Bares, restaurantes y tiendas deben cerrar a las 21:00 horas y para acceder a estos establecimientos, cuando están abiertos, es necesario presentar el pasaporte Covid.
Alemania puede convertirse en el próximo país en imponer reglas más estrictas a aquellos que no han sido completamente vacunados. En la capital, Berlín, se requiere documento de vacunación completa para entrar a bares, restaurantes, cines y otros lugares de ocio, señala CNN.
Aproximadamente dos tercios de los alemanes están completamente vacunados, una de las tasas más bajas de Europa occidental.
Mike Ryan, director de emergencias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacaba hace unos días que en los países donde se está registrando un fuerte aumento de casos de COVID-19, como ocurre en varios del centro y del este de Europa, difícilmente se podrá escapar a nuevas restricciones, al menos por un breve periodo.
Según Ryan, lo que se está observando en Europa es producto de la combinación de un rápido levantamiento de las medidas de prevención en el contexto de la pandemia y de tasas de vacunación que considera "insuficientes".
“Los gobiernos deben valorar las decisiones en función del momento de la pandemia en el que se encuentran. Hay grupos significativos de la población que siguen sin vacunarse" y en estos casos, aunque tengan la misma incidencia que otros países, "llevará a una mayor presión en el sistema sanitario”, afirma Ryan.