En esta segunda mitad del mes, el mercado cambiario mexicano seguirá muy influenciado por dos referencias que se dieron a conocer la semana pasada: la cifra de inflación en EUA y la decisión de política monetaria de Banco de México.
La primera de ellas con mayor impacto y que justifica que la cotización de la moneda mexicana rompiera hacia abajo el $20.0 al alimentar las expectativas de que el banco central estadounidense pueda reducir su agresividad a la hora de elevar la tasa de interés y; la segunda ayudando a consolidar esas ganancias con un incremento de 75pbs en su tasa de fondeo.
Lo interesante es que en ambos casos las expectativas entre los operadores es que los dos Bancos Centrales podrían moderar el ritmo de futuras alzas. Al momento, le dan mayor probabilidad a un alza de 50pbs en sus encuentros de septiembre: la Fed el 21 de septiembre y Banxico el 28 de septiembre.
Sin embargo, cada una de las dos autoridades monetarias ha reaccionado de forma diferente.
Por un lado, después del optimismo que generó la cifra de inflación estadounidense de julio y que provocó un repunte en las valoraciones de los activos de mayor riesgo, incluido el peso mexicano, distintos funcionarios integrantes de la Fed (Bullard, Daly, Kashkari, Evans) salieron a “enfriar” un poco los ánimos, al indicar que la inflación está muy lejos de estar controlada, y que seguirán las subidas de tasas de interés, por lo menos durante el ejercicio 2022 y comienzos de 2023.
La Fed busca alinear al mercado para evitar posibles sorpresas si el siguiente dato de inflación (de agosto) repunta y con ello crece la especulación de que el pico en los precios no se ha alcanzado. Así, la Fed considera se reducirían los posibles impactos negativo en los mercados financieros.
Caso contrario a lo observado con Banxico. La autoridad cumplió con el guion, pero su comunicado de prensa sorpresivamente envió un mensaje más dovish.
Fue sorpresivo porque a pesar de que se estipuló que la economía mexicana enfrenta un balance de riesgos con un “considerable” sesgo a la baja y se revisaron hacia arriba los pronósticos de inflación para la mayoría de los trimestres restantes del 2022 y 2023, se eliminó del comunicado la ya de por sí escasa orientación futura (forward guidance) que se había incluido en comunicaciones previas de que “valorará actuar con la misma contundencia en caso de que se requiera”.
Esta supresión es interpretada como que Banxico prepara al mercado para subidas de menor magnitud en sus próximas reuniones (50pbs o 25pbs), en caso de que las condiciones así lo permitan, sobre todo dependiendo de lo que haga la Fed.
Lo que parecería ser una divergencia, lo que termina significando es que para sus siguientes pasos, Banxico estará muy dependiente de lo que haga la Fed y en la mayoría de los casos aplicaría una política espejo con el banco central estadounidense.
Comentario final
En un escenario de alta incertidumbre y múltiples riesgos, es difícil anticipar cuál será el siguiente movimiento en materia monetaria. Este dependerá de la evolución de las expectativas de inflación, las cuales están sujetas a la especulación sobre si hay señales o no de que las presiones inflacionarias actuales pudieran estar cerca de alcanzar un pico.
Así es que, es probable que el positivo comportamiento del peso mexicano se mantenga en lo que resta del mes, sin descartar la posibilidad de que se aprecie hacia $19.70, pero el escenario puede cambiar tan pronto como la siguiente publicación del informe de empleo de EUA (02 de septiembre) y/o de la inflación también de EUA (13 de septiembre). Lo anterior, sin olvidar, que la moneda también sigue expuesta a temas geopolíticos y dudas de recesión económica global.