La economía mexicana pudo haber crecido entre 3.2 al 3.5 por ciento anual en el tercer trimestre de 2023, con cifras desestacionalizadas. Esto después de haber conocido las más recientes cifras del indicador oportuno de actividad económica, el IGAE. Esto implicaría una ligera moderación en el ritmo de expansión después del 3.7% y 3.6% registrado en el primero y segundo trimestre del año. A tasa trimestral, el incremento del PIB sería cercano al 0.8%, muy similar a los dos trimestres previos.
El crecimiento económico ha sido mucho más alto al esperado para 2023 (registrará un aumento real del PIB de 3.4% en todo el año), pero aún se espera una desaceleración evidente en 2024, afectada por los economía de EUA y las altas tasas de interés.
En específico, el consumo privado se mantiene fuerte impulsado por las ganancias en salario real, empleo y crecimiento de remesas, a pesar de que ha dado señales de moderación en julio y agosto con retrocesos mensuales en algunos indicadores de ventas minoristas. Aunque el empleo formal continuará con fortaleza durante el resto del 2023, apuntalando a la masa salarial real, la perspectiva es que el consumo continúe perdiendo algo de fuerza en lo que resta del año debido a los altos niveles de tasa de interés y de inflación, así como la depreciación reciente del peso mexicano respecto al dólar.
La inversión fija bruta muestra un desempeño muy positivo, con crecimientos a doble dígito, favorecida por la inversión pública y el rápido crecimiento del componente de maquinaria y equipo importado.
En particular, con respecto a la construcción, el segmento no residencial se ha beneficiado del rápido crecimiento de la inversión pública ante la celeridad que el gobierno federal ha imprimido este año para concluir sus obras insignia (la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya).
En cuando al sector externo, éste ha mostrado altibajos, sobre todo del lado de las importaciones, con algunos retrocesos mensuales que se justifican en gran medida por los sólidos crecimientos reportados en los primeros meses del 2023. A pesar de ello, las compras del exterior se han beneficiado del creciente interés por la adquisición de bienes intermedios y de capital, donde entra en escena la expectativa en torno a beneficios potenciales por el nearshoring. Del lado de las exportaciones, se han visto potencializadas por la resiliencia de la economía norteamericana, lo que ha ayudado a sortear la fortaleza relativa de la moneda mexicana, que encarece el precio de los productos mexicanos.
El proceso de desinflación ha continuado. Tanto la inflación general como la subyacente han disminuido por siete meses consecutivos. El descenso de la inflación está siendo ahora impulsado por la menor inflación de las mercancías y algunos componentes del rubro no-subyacente. En septiembre la tasa anual se ubica en 4.45%. En los datos de octubre y noviembre podría haber un ligero rebote en términos anuales por un efecto base, pero aún así le permitiría cerrar el año a la inflación general alrededor de 4.50%; la subyacente cerca de 5.0%.
Respecto a la política monetaria, Banxico seguiría mostrando cautela en el corto plazo, particularmente ahora después de que la Reserva Federal mostró un tono más restrictivo y señaló que las tasas EUA se mantendrían elevadas por más tiempo. Así, no contemplamos ajustes a la tasa de interés de fondeo en lo que resta del 2023 y el primer recorte podría darse en la primera mitad del 2024.