Esta semana, Banco de México lleva a cabo su reunión de política monetaria. El jueves 12 de mayo a la 1pm se publica el comunicado de prensa con la decisión, así como sus últimas estimaciones de inflación.
Todo parece indicar que la autoridad monetaria subirá 50 puntos base su tasa de fondeo, para dejarla en 7.0%. Hay probabilidades de que la decisión sea dividida, con por lo menos uno o dos integrantes de la Junta de Gobierno inclinándose por aumentos de 75pbs. El mensaje de Banxico debería ser muy contundente en su búsqueda de anclar las expectativas de inflación de mediano y largo plazo. En este sentido, la Junta debería de enviar comentarios de que todas las opciones en cada reunión están sobre la mesa, así como indicios de los niveles de tasas de interés de cierre de año. Actualmente, en CIBanco nuestra expectativa es que la tasa de fondeo finalice el 2022 en 8.50%.
La inflación en nuestro país sigue sin dar señales de moderación, sobre todo el rubro subyacente (aquel que excluye bienes volátiles como energéticos y alimentos). En términos anuales, tanto la general como esta última se mantienen en niveles máximos desde 2001. Particularmente, la subyacente acumula 17 meses continuos de subidas anuales.
No hay duda en que la autoridad seguirá subiendo las tasas de interés con tal de intentar frenar la escalada de precios.
La inflación se mantiene como uno de los principales riesgos actuales en la mayoría de las economías del mundo. Esto es, no es un fenómeno exclusivo de México, y nuestro país no es el único que evalúa el tipo de endurecimiento monetario a realizar para buscar romper esa inercia inflacionista.
En ese sentido, el gobierno federal buscando contribuir a esta tarea anunció la semana pasada su Paquete contra la inflación y la carestía (PACIC). Es muy probable que estas acciones tengan un impacto positivo en mitigar ciertos aumentos de precios de algunos productos, pero este será limitado y temporal. Difícilmente implicará un cambio de tendencia en las presiones inflacionarias.
Por si fuera poco, aunque se habla mucho de una inflación importada, donde se presentan fuertes incrementos en bienes muy influenciados por las alzas internacionales de materias primas, cada vez son más frecuentes subidas en rubos vinculados a temas internos como todo tipo de servicios, donde se observan aumentos generalizados y con posibilidad de que se mantengan para los siguientes meses.
Además de los niveles actuales de inflación en nuestro país, la decisión de Banco de México también se ve influida por lo que termine realizando la Reserva Federal estadounidense. Las decisiones de la Fed tienen una onda expansiva a nivel global y su anuncio del miércoles 04 de mayo de subir su tasa de referencia en medio punto, la mayor alza en los últimos 22 años, ha agitado a los precios de los activos financieros y les pone presión a futuras decisiones de otros bancos centrales.
En el caso de México, es importante que Banxico mantenga un diferencial de tasas de interés con EUA atractivo, para evitar indirectamente presiones en el tipo de cambio y que esto se traduzca en un “pass through” hacia mayor inflación por incrementos en costos de operación a la hora de importar bienes finales e insumos.
La buena noticia para Banxico es que la Fed parece que no trae la misma prisa que actualmente apuesta el mercado financiero sobre el número de veces que subiría la tasa y los niveles de cierre para este 2022. Incluso ayuda que el presidente de la Fed, Jerome Powell, prevé seguir subiéndolos hasta el 2.0% en julio, pero descartó incrementos más agresivos, de 75 puntos base en una próxima reunión.
Esta semana se conoce el dato de inflación en EUA del mes de abril para calibrar si finalmente se produce una desaceleración en el ritmo de subida anual. De cumplirse esta expectativa, es factible que los mercados reaccionen positivamente, algo a lo que ayudará también el elevado nivel de sobreventa que muestran muchos valores y los principales índices y, de rebote a ejercer una menor presión a la Fed y a la mayoría de los bancos centrales alrededor del mundo.
Si Banxico cumple y sube en 50pbs, la reacción del peso mexicano sería escasa y temporal, aunque positiva, alrededor de 10 centavos. Ahora bien, si sorprende con un alza superior, la reacción de la moneda podría ser más robusta, cercana a 15-20 centavos. Posterior a la decisión, la moneda seguirá muy dependiente de asuntos externos como todo lo relacionado a la Fed, guerra en Ucrania y confinamientos en China.