Tras el descanso de ayer por el feriado de Martin Luther King, Wall Street vuelve hoy a la carga con una apertura alcista, continuando el rally del pasado viernes. El ambiente es bueno en los mercados globales a la espera de la reunión del Banco Central Europeo (BCE) el jueves, donde Mario Draghi se juega su credibilidad. La expectativa es que salga con un programa de compra de activos que incluya bonos soberanos y que sea cuantioso. Y el mercado empieza a descontarlo.
Así, los futuros del S&P 500 ganan 7.8 pts y ajustados por “fair value” ascienden 7.8 pts mientras que los del Nasdaq 100 suben 19.5 pts y ajustados por “fair value” avanzan 18.6 pts. Los futuros del Dow Jones suben 60 pbs. De modo que en la apertura veremos aumentos cercanos al 0.25%.
En Europa, más directamente afectado por la política del BCE, las ganancias bursátiles este martes son aún más cuantiosas. El IBEX 35 de Madrid trepa un 1.6%, el Cac-40 de París un 1.4% y la bolsa de Milán un 1.1%. Sólo el Dax de Francfort se mantiene apagado con una apreciación de sólo el 0.1%, quizás previendo el malestar que la agresiva política del BCE va a causar a sus autoridades.
En Asia, también primaron las subidas. El Nikkei 1000 de Tokio voló un 2.07% en tanto el Hang Seng de Hong Kong avanzó un 0.9% y el Shangai Composite ganó un 1.82%. Y eso que la economía China se expandió el año pasado a la tasa más baja desde 1990. Su crecimiento fue del 7.4%, por debajo del objetivo del gobierno de 7.5%. Hacía mucho que el gobierno chino no fracasaba, aunque fuera sólo por una décima, en su objetivo de crecimiento.
La debilidad de China junto con la recesión nipona y el estancamiento europeo hizo que el FMI revisara a la baja su expectativa de crecimiento para este año. Ahora estima una expansión de 3.5%, por debajo de un pronóstico original de 3.8%, y de 3.7% para el 2016 frente al 4.0% previo, según lo publicado en su reporte de Perspectivas Económicas Mundiales.
Pero como decimos los ojos están puestos en el BCE el jueves, donde tiene que anunciar un programa de al menos 500,000 millones de euros, y en las elecciones de Grecia del domingo, donde el partido rebelde Syriza, que se opone a las medidas de austeridad de Bruselas y pretende conducir una reestructuración de la deuda con quita y todo, lleva una clara delantera. Syriza, según las últimas encuestas, acapara el 33.1% de los votos mientras que el actual primer ministro Antonis Samaras obtendría un 28.5%.