Igual que ocurre con Ethereum, la
blockchain de Tezos hace posible programar fragmentos de código que se ejecutan solos, los llamados contratos inteligentes, así como crear nuevas aplicaciones o dApps que reproducen productos y servicios del mundo real. Todo esto funciona gracias a un mecanismo de consenso propio denominado Liquid Proof-of-Stake (LPoS).
La particularidad de Tezos es que la validación de transacciones y la adición de bloques corre a cargo de los "bakers", y quienes tienen XTZ pueden delegarles sus tokens sin ceder su propiedad, lo que les permite obtener recompensas de manera indirecta. Otro rasgo distintivo es su gobernanza on-chain, en la que los participantes proponen y votan mejoras al protocolo. La revisión de las propuestas se reparte entre dos componentes: shell y protocolo. El shell es el código que se autoenmienda según el resultado de las votaciones sobre las actualizaciones; también se encarga de interpretar las transacciones que llegan a la red y de otras tareas administrativas. El protocolo, por su parte, es el código que turna la propuesta al shell para que la analice. Las propuestas aprobadas pasan a una fase de pruebas y, si se validan, se ponen en marcha sin hard forks disruptivos, lo que asegura una evolución constante y estable.
Asimismo, Tezos refuerza la seguridad y la confiabilidad con Michelson, un lenguaje pensado específicamente para contratos inteligentes que admite la verificación formal, es decir, un método matemático para comprobar que los contratos son correctos. Así disminuyen los riesgos derivados de fallas y vulnerabilidades. El XTZ, la criptomoneda nativa, se emplea para cubrir comisiones por transacción,
hacer staking e intervenir en la gobernanza, por lo que resulta indispensable para que la plataforma funcione.